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El movimiento
Eucarístico de la Misa
Si alguien tuviese un video de la Misa durante los primeros años de la
Iglesia, sería un documento historial valioso, de acuerdo al Padre John M
Scott, S.J. en su libro Nuestra “Nueva” Misa.
Él dice que estaríamos especialmente interesados en ver la procesión del
Ofertorio. Si la hubiéramos visto, nos hubiésemos dado cuenta que las
mujeres habían horneado el pan en sus casas y los hombres hacían el vino de
las uvas de las viñas… Estas ofrendas expresaban la dedicación de sus vidas
hacia Dios. Ellos presentaban estas ofrendas hechas por sus manos al
sacerdote en la Misa para que fueran consagradas en el Cuerpo y la Sangre de
Cristo.
Hoy, mientras el pan y el vino ofrecido en la misa no son personalmente
hechos por nuestras manos, aún así, como en el tiempo de la Iglesia
primitiva, significan que nos entregamos a Dios. Estas ofrendas de pan y
vino y lo que hacemos con ellas identifican fuertemente lo que somos
llamados a ser al celebrar la Misa… ¡Mientras presentamos y ofrecemos el pan
y el vino para ser transformado, somos también llamados a presentarnos y
ofrecernos a Dios para que seamos transformados también!
Le presentamos y ofrecemos al Señor todo lo que somos y hacemos, al igual
que todo sobre nuestras vidas: nuestras alegrías y tristezas, nuestras
bendiciones y malos momentos, nuestras sorpresas y disgustos… Todo lo que
nos hace feliz y contentos y todo lo que nos deprime y nos desespera. Le
damos y presentamos al Señor a todos los que amamos: nuestras familias y
amistades, y todos los que sufren. En la Misa, le ofrecemos todo esto y
cualquier sufrimiento que tengamos y lo unimos con la muerte y resurrección
salvadora de Nuestro Señor Jesucristo.
Sabemos que Jesús se entregó y continúa entregándose completamente por
nosotros. Jesús está intercediendo por nosotros ahora mismo. En la misa de
una manera especial, nosotros tenemos acceso a esta increíble realidad
espiritual. ¡Mientras celebramos la Misa, entramos a ser un sacrifico eterno
de Jesucristo – como si lo sucedido en el Calvario y en la Pascua estuviese
pasando ahora mismo y estuviese lavando sobre nosotros inmediata y
directamente! ¡Y dentro de nosotros también!
La Misa hace esta realidad presente. ¡El mismo Amor y Poder derramado en el
Calvario es derramado sobre nosotros ahora mismo! ¡Si sólo pudiéramos
absorber esta verdad mis hermanos y hermanas en Cristo! …¡El mismo Amor y
Poder derramado en el Calvario está siendo derramado sobre nosotros ahora
mismo mientras celebramos la Misa!
Después que el pan y el vino son preparados, presentados y ofrecidos a Dios,
la Oración Eucarística comienza. Empieza con este saludo: “¡El Señor esté
con ustedes!” Ustedes han sido saludados de esta manera ya dos veces – al
comienzo de la Misa y antes de la aclamación del Evangelio. ¿Entonces porque
repetimos esto a mitad de la Misa?
…Porque
necesitamos orar con mucha más intensidad ahora, y necesitamos la ayuda de
Dios.
Estamos invitados a: “¡Levantar nuestros corazones!” … ¡Es la única manera
que podemos absorber lo que va a pasar. Entregándole nuestro corazón – la
esencia de lo que somos – al Señor!
Se nos dice y nos recuerdan que nuestra respuesta y la manera que nosotros
vivimos nuestras vidas entera debería ser: “¡Dándole gracias a Dios!”
Este comienzo de la Oración Eucarística nos dirige por invitación a
juntarnos literalmente con los Ángeles y Santos mientras ellos adoran al
Padre Todopoderoso, y lo alaban en este mismo momento en los Cielos. Así que
con ellos cantamos y aclamamos: “Santo, Santo, Santo…!” En este momento de
la Misa, es como si el tiempo y espacio se estuvieran unificando y no
hubiese ni separación entre el cielo y la tierra, entre el tiempo y la
eternidad. Somos uno con la hostia celestial y estamos presente – Estamos
todos envueltos adorándolo, amándolo y dándole gracias a nuestro Dios
Maravilloso todo al mismo tiempo…Y en unidad exclamamos y alabamos: “Santo,
Santo, Santo…!”
Al corazón de la Oración Eucarística están las palabras de la consagración.
Dense cuenta del cambio del tenso del verbo. La primera parte está en el
pasado, de estilo de cuento: “En la noche que iba ser entregado, tomó el pan
le dio gracias y lo bendijo…”
Pero cuando llegamos a las palabras que Jesús habló esa noche, nos movemos
al presente: “Este es mi Cuerpo…”, “Esta es mi Sangre…” ¿Por qué? …Porque
como Católicos Cristianos nosotros creemos que Cristo verdaderamente se
convierte presente en este momento. El está literalmente aquí… En
Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. El pan y vino ya no son pan y vino. ¡Bajo
lo que aparenta ser el pan y vino es realmente, verdaderamente y
literalmente EL!
Mientras le ofrezco el pan y vino a Dios de parte de nosotros y digo las
palabras de consagración sobre ellos, soy solamente un representante de
Cristo. Actúo en el Nombre del Señor Jesucristo, pero, El es el verdadero
Sacerdote. Es siempre Cristo quien se ofrece por nosotros en cada Misa y se
nos presenta ahora mientras celebramos lo que ya pasó en el Calvario hace
dos mil años atrás.
¿Qué hace
la Misa tan sagrada? Como dice el Padre John M. Scott, S.J,
‘En este
banquete sacrificado, Cristo es la Víctima ofrecida y el Sacerdote quien
ofrece la Víctima.
Es Cristo quien es a la misma vez el Sacerdote que Ofrece el
Sacrificio
y el Sacrificio Mismo.
Cristo
Sacerdote, ofrece el Sacrificio que es El MISMO!”
Eventualmente durante el Rito de Comunión en la Misa, Nuestro Señor que
literalmente ha venido a nosotros y está en nuestro altar, añora ser
consumido por nosotros.
Durante la vida de Jesús en la tierra, aquellos que tan solo tocaron la
costura de sus vestimentas fueron sanados inmediatamente. Pero en realidad,
el Señor no solo quiere que lo toquemos a Él y a Sus vestimentas, ni tampoco
quiere simplemente tocarnos e instruirnos e inspirarnos…
¡La verdad es que Dios quiere y desea aún más! ¡Dios quiere ser uno
con nosotros! ¡El amor que Dios nos tiene no solo reta – sin no que
sobrepasa cualquier deseo, o anhelo humano por mas afecto y amor que
tengamos!
¡El Amor de Dios por nosotros es feroz! El Amor de Dios no se satisface en
mantenerse externo o afuera de nosotros. Dios mismo desea unión con nosotros
– Dios desea ser parte de cada tela de nuestro ser – ser completamente
absorbido, convirtiéndose parte de lo que somos.
Me encanta la manera que Padre John Scott explica este deseo por Dios…aquí
les cuento parte de lo que él dice:
“Piénsenlo como un hombre que está enamorado… A tal hombre, un nombre le
suena en su corazón haciéndolo temblar de alegría… Un nombre que grita por
su mente y resuena mil memorias de alegría. Una cara está marcada en sus
pensamientos. Cada onza de su ser vibra con alegría a ser uno en el espíritu
con ella que es para él la vida misma. Su existencia total la rodea a ella
que es su sol y luna y el centro de su universo.
El devora su cara e imagen arreglándola en su mente para que la pueda poseer
para siempre… En su propia mente ella camina pacifica y silenciosamente. En
su mente está grabado el sonido de su voz, el movimiento de sus manos, la
paz en sus ojos, y más que esto, una extraña maravilla que no puede sacarla
de su mente. Misterio y ternura, fuerza y éxtasis, todo esto y una esencia
rara y extraña que le acuerda del cielo.”
¡MIS
AMIGOS, ESA ES LA MANERA EN QUE DIOS PIENSA DE NOSOTROS!
El Padre
Scott cita al Padre Walter Farrell, O.P. que en su libro “Un Compañero a
la Suma” dice,
“…El amor no estará satisfecho con mera posesión, ni con el mero placer de
esa posesión; va más allá y busca perfectamente a asimilarse con el objeto,
a penetrarse a su profundidad…”
Padre
Scott continúa y luego cita a San Pedro Canicies…
“¿Por qué hablamos de alguien estando “ardiente de amor?”
La respuesta es
sencilla. El fuego no solamente aspira la unión con lo que lo abraza sino
que también busca transformarse con lo que lo abraza. El amor hace lo mismo.
San Pedro Canicies escribió, “Al igual que le sucede a un carbón, que se
transforma y se convierte en fuego, igualmente con la recepción de la
Eucaristía nos convertimos de una manera maravillosa en Cristo, somos hecho
participes de su naturaleza divina y crecemos de alguna manera a ser
hermanos y hermanas de sangre con Jesus que es nuestra Cabeza.”
¡Wow!
¡No ven queridos hermanos; la celebración de los misterios de la Misa es la
celebración de los misterios de Amor mismo! Primero, Dios nos da a si mismo.
Luego nosotros nos entregamos a Dios y luego el se nos entrega de manera mas
profunda, intima y apasionada.
¡Es
un “Fuego” mis hermanos! Cuando recibimos la Santa Comunión, estamos
recibiendo “Fuego “Fuego”… Fue el “Fuego” que transformó a Carlos de Foucald
quien vivía una vida completamente indisciplinada y salvaje – cuando el fue
convertido instantáneamente en la Misa cuando el sacerdote elevó el Cuerpo
de Cristo, la Hostia Consagrada…Fue el “Fuego” de la Santa Comunión diaria
que le dio al Padre Damian la fuerza para soportar las condiciones
despreciables en la que vivían los leprosos quienes el atendía…Era el mismo
“Fuego” que le dio a Asunta Goretti la habilidad de perdonar el hombre que
mató a su hija de doce años, María, mientras intentaba violarla…¿Cuántos
otros cuentos podremos narrar? ¡Muchos – un número infinito!
¡El
“Fuego” de Jesucristo en la Santa Comunión ha transformado a millones y
millones de almas! ¡Cuando reciben la Santa Comunión, están recibiendo ese
“Fuego”! Están recibiendo ese “Fuego” de la Estrella Brillante de la Mañana…
¡Están recibiendo ese “Fuego” que es la “Calefacción Ardiente de Caridad”
que es el Sagrado Corazón de Jesus!...Están recibiendo ese “Fuego” que
solamente le pertenece a el Rey de Reyes y el Señor de Señores… ¡No hay otro
Fuego como ese! ¡Ninguno con su Intensidad, Poder y Efecto!
Es
por tal razón que estamos preparados para recibir la Santa Comunión de una
manera santa. No la desperdiciemos. Si necesitamos confesarnos, vamos y nos
confesamos… ¡Cuando nos acercamos en la fila de Comunión estamos alertos,
atentos y enfocados en lo que estamos haciendo y a Quien vamos a recibir!
Hemos estado ayunando de comida y bebida al menos una hora antes. ¡No hay
nada mas en nuestra boca y nada en nuestras manos incluyendo guantes!
Recibimos a Jesus reverente y en oración y luego regresamos a nuestros
bancos – concentrándonos solamente en El Quien acabamos de recibir y estamos
dejando que su Fuego nos queme por dentro.
Si
hemos recibido a la Santa Comunión de una manera digna, un gran intercambio
está sucediendo entre nosotros y el Señor… Antes de que la consagración se
lleve a cabo, puse una gota de agua en el cáliz de vino y yo oré, “Por el
misterio de esta agua y vino, que podamos compartir en la divinidad de
Cristo que se humilló para compartir en nuestra humanidad.”
En el
tiempo después de la Comunión, el poder de este misterio se suelta en
ustedes – La Divinidad le está penetrando.
Santa
Teresa de Lisieux, en su autobiografía, La Historia de un Alma, lo
describe como ser besado. Les narro lo que ella dice sobre su Primera
Comunión:
“Ah!
¡Que dulce fue
ese primer beso de Jesus! Fue un beso de amor; Me sentí amada y dije: “¡Te
Amo y me entrego a Ti para siempre! No hay demandas hechas, no hay luchas y
no hay sacrificios; por mucho tiempo Jesus y la pequeña Teresa se miraban y
se entendían. Ese dia no fue una simple mirada, fue una fusión, ya no eran
dos, Teresa se había desaparecido como la gota de agua se desaparece en el
inmenso océano. Jesus permaneció solo; El era el Maestro, el Rey. Ella se
sentía tan débil y frágil que quería mantenerse unidad para siempre con la
Fuerza divina. Su alegría era muy granda y muy profunda para ella poder
contenerse… toda la alegría del cielo había entrado a su corazón.”
No
hay duda que Teresa compartía la alegría del Salmo de hoy (103).
“Bendice Señor, mi alma y todo mi ser, Bendigan su Santo Nombre.
Bendice Señor, mi alma y no olvides sus beneficios!”
Deberemos
experimentar lo mismo a través de los movimientos espirituales de la Misa.
Verdaderamente, esta es mi oración para ustedes, para mí y para todos
nosotros…que la conciencia de lo que sucede mientras celebramos estos
Sagrados Misterios juntos aquí en Santos Apóstoles nos llene de un espíritu
poderoso y alegre que exalta:
“¡Bendice
Señor,
Mi Alma y todo
mi ser
Bendice su
santo Nombre!
¡Bendice Señor
Mi Alma y no
olvides
Todos Sus
beneficios! |